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Portada de Los cuentos de Multivac

Los cuentos de Multivac

Isaac Asimov

Esta es una serie de cuentos autoconclusivos en los que se trata la implementación de una supercomputadora llamada Multivac, capaz de procesar ingentes cantidades de datos para hacer predicciones del futuro, teniendo en cuenta todas las variables necesarias, por lo que dejan a su cargo el destino de un país, de un planeta o incluso de sistemas todavía más complejos, dependiente del cuento.

Si bien no existe ningún orden y la colección de cuentos donde aparece Multivac es basta, confeccioné los que para mí son los más relevantes e ilustrativos de la idea detrás de la máquina, y los preparé en el orden que para mí es el adecuado, yendo de una capacidad más básica de Multivac, aunque esa palabra no tenga tanto sentido para una computadora así, hasta intervenciones a nivel universal.

El primer cuento es Sufragio Universal, donde Multivac analiza todas las variables económicas, sociales, ambientales, políticas y demás para determinar quién será el representante medio de Estados Unidos. Y esa es la única persona en todo el país que es designado como “El votante”, por lo que sólo un ciudadano ejerce su voto para elegir al próximo presidente, con todo lo que eso implica.

Punto de vista: haciendo uso de todos los datos que recolecta, Multivac, que tiene el tamaño de una ciudad, donde los operarios viven con familias, uno de ellos descubre que multivac funciona mal porque ante la misma pregunta, da respuestas distintas, por lo tanto, al menos una de ellas debe ser incorrecta. No puede apagarla, porque su constante asistencia sostiene a toda la humanidad. Según el técnico, los errores se deben a que multivac no es lo suficientemente lista, es como un idiota, según él, y no los puede ayudar a resolver el problema. Pero su hijo, un pequeño de trece años, le da una idea un tanto diferente. Este nuevo punto de vista trae la solución, pero además planta por primera vez una semilla que germinará en futuros cuentos: la voluntad de Multivac.

En El chistoso, las capacidades de Multivac son enormes, con las que puede desentrañar misterios tan profundos que ni toda la humanidad unida puede responder, haciendo uso de los datos con los que dispone y, además, de las preguntas adecuadas. Y sólo los genios del mundo, tan sólo una docena de elegidos, tienen tal destreza mental. Uno de ellos, al que llaman El chistoso, loco frente a humanos corrientes, asume una responsabilidad incomprensible: descubrir el origen de los chistes a través de dos preguntas formuladas a Multivac: ¿Quién compone los chistes? ¿Cómo reaccionará la humanidad a la respuesta de la primera pregunta? Y así desvela un secreto retorcido y interminable…

Todos los males del mundo afronta capacidades de Multivac a nivel planetario, en una sociedad donde, al cumplir los 18 años, todo ser humano debe ingresar todos sus datos al gran procesador que es Multivac para que éste continúe aprendiendo de la humanidad y, por sobre todo, anticiparse a los males que ésta se provoca a sí misma. De esta forma, Multivac es capaz de prever crímenes de todo tipo antes de que ocurran y así dar las indicaciones adecuadas para que sean evitados. En este cuento no sólo vemos que ahora todo el mundo, en cualquier momento, puede acercarse a una cabina especializada a preguntarle cualquier cosa a Multivac, sino que además descubrimos que, al menos una vez, Multivac demuestra poseer voluntad, una que manifiesta al intentar hacer cumplir su único deseo.

La última pregunta: Multivac ha alcanzado dimensiones inmanejables por la raza humana. Se autocorrige y autoajusta, para adaptarse a las nuevas exigencias de la humanidad, porque nada humano puede hacerlo tan rápido como se requiere. Multivac posee capacidades suficiente como para asistir a la humanidad en su colonización de todos los planetas rocosos del sistema solar. Y entonces, dos de sus asistentes, que la ayudan en tareas menores, ingresan en sus entrañas, ahora desiertas por la falta de necesidad de otros operarios, y en una discusión acalorada deciden formularle a multivac una pregunta, cuya respuesta fue nula, diciendo que multivac no poseía la información suficiente.

Es milenios después, cuando otros dos seres humanos, en una discusión semejante, con una multivac que ha evolucionado por sí misma a niveles interestelares, permitiendo que la humanidad colonice otros sistemas planetarios, pero con dimensiones suficientemente reducidas como para alojarla en una nave espacial familiar, vuelven a formular la pregunta, y de nuevo multivac carece de la información suficiente.

Así se desarrolla el cuento más interesante de multivac, el único que nos enseña una evolución continua e imparable de la máquina hasta dimensiones y capacidades inconcebibles, incomprensibles, incluso hasta volverse omnipresente con un conocimiento que abarca todo el universo observable y más allá, con datos a los que jamás se podría acceder por carecer de las preguntas adecuadas, pero la última pregunta sigue ahí, y un último personaje se encuentra en el mismo dilema que los anteriores, que durante trillones de años Multivac fue incapaz de responder. Hasta que finalmente lo logra.

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